SI un inversor anónimo te ofreciera dinero por única vez a cambio de trabajar por tres años con todo tu esfuerzo (8 horas por día hábil) para él, ¿cuánto es el mínimo que aceptarías?
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Antes que nada, gracias a los Protagonistas por el apoyo constante y por no abandonar la lectura a pesar de un título que, sin duda, hará que más de uno se ofenda.
Ayer avancé con las devoluciones individuales de la “Visión a 3 años” (hice 20 más).
En nuestro próximo Zoom (el 15 de octubre) definiremos un nuevo desafío.
Este desafío me sirvió para conocerlos mejor y confirmar un patrón. Y para trabajar ese patrón, estamos aquí.
Empecemos por Optimus, un robot (palabra que viene del checo, “trabajo forzado”) que está desarrollando una empresa que empezó fabricando autos.
“Al crear un auto eléctrico que reconoce sus alrededores para poder manejar solo, ya prácticamente tenemos un robot, solo toma una forma distinta”, pensaron en Tesla.
Ese robot se va a vender a USD30.000.
Supongamos que podrá trabajar 20 horas por día, reemplazando el trabajo manual de un operario y medio.
Sí, asumo que el robot es un poco más lento - por ahora.
Un operario puede costar unos USD20.000 por año, así que en un año se paga la inversión.
Claro, falta el mantenimiento, la adaptación de procesos.
Pero también falta considerar que la tecnología será cada vez más barata.
El operario no.

Alejémonos ahora de Optimus, y miremos a Tesla.
Esta empresa tuvo en los últimos doce meses un EBITDA (una forma de medir la ganancia, descontando algunos gastos) de 13.500 millones de dólares.
Si suponemos que esta ganancia es permanente y eterna, y que la tasa de descuento es de 9% anual (lo que podríamos ganar invirtiendo en general), esta empresa vale 150.000 millones de dólares.
Una locura.
Pero la locura… no es esa.
Es que su cotización en la bolsa equivale a 1.400.000 millones de dólares. Un billón de dólares (o un trillón en EEUU).
DIEZ VECES MÁS que ese flujo de fondos descontado.
Corría el año 2000. En Officenet vendíamos papel de fax y diskettes, perdíamos mucho dinero y, al mismo tiempo, conseguíamos una inversión de USD34 millones.
A una escala diferente, lo mismo que le pasaba a Tesla.
La empresa valía mucho más de lo que parecía, al menos para los inversores adecuados.
Zoom in
Apoyemos pulgar e índice en esto y entremos de nuevo a Optimus, el robot.
¿Cuánto vale? Vale el ahorro que genera a largo plazo, USD20000 al año por unos cuantos años.
¿Cuánto cuesta? USD30000.
Es un negocio fantástico - para los inversores adecuados. Compran por 30 algo que da 20 por año.
Volvamos a la pregunta inicial: ¿cuánto aceptarías por tres años de tu esfuerzo?
Seguro hiciste la cuenta de cuánto ganarías por mes si todo siguiera así, lo multiplicaste por 36 (meses), y le sumaste un poco más por eso de “ser esclavo” por tres años.
Te propongo entonces un ejercicio: a partir de ahora, tendrás doble personalidad.
Sí, esquizofrenia laboral.
Vos, el de siempre, trabajás como siempre.
Y Alter es tu otra personalidad, más inteligente, estratégica. Un muy buen inversor.
Casi como pensar lento, pensar rápido, de Kahneman, pero “Pensar en el largo plazo, pensar en el hoy”... Alter y vos.
Mientras trabajás, Alter piensa. Imagina tu cotización en bolsa. Ese valor por el que te venderías.
Alter es ambicioso, quiere más. Va a aumentar ese valor de alguna manera.
Recuerda cuando estudiabas: estaba contento porque sabía que estabas siendo cada vez más valioso.
Pero dejaste, y empezaste a trabajar.
Aprendiste, y fuiste más valioso.
Pero te quedaste más tiempo, y dejaste de aprender. Te hiciste menos valioso.
“¡Pucha!”, gritó Alter. Nadie lo escuchó.
Pero te sembró un bichito, una duda… Ahí te suscribiste a Protagonistas.
O te anotaste en un curso.
O, mejor todavía, hiciste algo que no querías hacer.
“Alter me lo pidió”, te dijiste.
Tal vez salió bien, pero si salió mal aprendiste.
Te hiciste más valioso.
Alter está feliz, y te lo dice.
Probaste otras cosas, muchas.
Te mostraste más. Mostraste lo que hacés y lo que aprendiste.
Alter sigue exigente, pero cada vez más contento.
Buscaste un plan B y lo empezaste.
Fuiste a varias entrevistas aún teniendo empleo.
Ese sueño de emprender… Lo empezaste a hacer.
Alter se fue agrandando, fue tomando el control.
Tu agenda cambió: Alter te empujó a aplicar el algoritmo EAT y te deshiciste de todo lo repetitivo.
Ya no hay urgencias, no hay interrupciones.
Es todo construcción.
Día a día, Alter va viendo como sube tu cotización, junto con tu edad.
Pero no por el paso del tiempo, sino por la inversión de ese tiempo.
Por todas las cosas valiosas que aprendiste, que probaste.
Por la actitud de hacer, de cambiar, de experimentar.
Por los fracasos que tuviste.
Desde afuera alguien te vio cambiar radicalmente: crear una empresa nueva, independizarte, tomar un camino 100% distinto. Un salto.
Vio un cambio radical porque no ven a Alter, tu propia hada del largo plazo, un duende que llevás dentro que quiere que seas cada vez más feliz, que te va a incomodar, a desafiar.
Pero se lo vas a agradecer.
En otras palabras, son un equipo: Alter y vos.
Sin Alter, sos un robot. Un robot pedorro, porque te cansás, te equivocás, te hacés más lento.
Sin vos, Alter es una idea, algo que nunca será realidad.
Pero juntos… Son dinamita.

Un ejercicio que me encantaría que hagas, inspirado en la Visión a 3 años pero independiente de ella:
En lugar de mirar el 2028, date vuelta. Mirá al 2022.
Compará tus situación, tus resultados, tus perspectivas, cómo te sentías y, claro, tus 3D.
Guardalo en un documento en tu computadora, dentro de una carpeta que se llame “Largo Plazo.
O “Alter”.
Si querés, mandame esa comparación. O compartila en LinkedIn y etiquetame.
Y como siempre, cualquier duda o sugerencia, usá el formulario y te respondo. Si ves que me demoro, no hay problema en que insistas. Confío en tu criterio.
Te deseo que te hagas una excelente semana.
Mejor, que Alter la haga.
Vos, dale bola.

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