Alguna vez, ¿hiciste el trabajo de dos personas o más?
Hola {{NOMBRE | estimado lector}},
Un día te diste cuenta de que no solo hacés tu trabajo, sino también el de alguien que se fue… y después el de otro… y otro.
Y sin aviso, sin aumento y sin aplausos, estabas haciendo el trabajo de cuatro personas.
El mundo está cambiando cada vez más rápido y la feroz competencia entre empresas nos lleva a ser cada vez más eficientes. Hacer más con menos, ¿te suena?
Si pensás que esto te hace especial… Lamento avisarte que hoy nos pasa a todos.
Esta historia se repite
Inglaterra, siglo XVIII. Ocho mujeres hilaban a mano.
Llegó la hiladora mecánica.
Una sola mujer podía hacer el trabajo de todas.
Los luditas rompían las máquinas porque veían lo que se venía: menos puestos, más trabajo concentrado en menos manos.
Hoy, la máquina no es de hierro y engranajes: es Excel, un software de gestión, un bot, inteligencia artificial.
Tareas que antes hacían varios, ahora las hacés vos solo.
Las empresas tendrán menos empleados que ganarán más.
29,8 millones de negocios sin empleados en EE.UU.
117.060 facturan más de un millón.
Forbes lo llama la era del unicornio de una sola persona.
Recuerdo en mis inicios, cuando analizábamos una empresa, un indicador internacional era la venta por empleado: USD150.000 al año. ¿La calculaste en tu negocio o empresa?
Equipos ultrapequeños: las fuerzas especiales del mercado
El organigrama ya no es un ejército. Es un comando SEAL.
Equipos reducidos, que entran, cumplen la misión y desaparecen.
La IA es el “soldado digital” que multiplica la fuerza, reduce tiempos y elimina la necesidad de grandes batallones corporativos.
Las grandes están soltando lastre
Corporaciones como Amazon, JPMorgan o Ford están recortando personal y planean seguir haciéndolo gracias a la IA.
Esto achica su ventaja y abre terreno para operadores ágiles… como vos.
Del organigrama fijo al ADN fluido
-Me ascendieron a jefe, dijo Nahuel en el asado.
-¡Felicitaciones!, le respondió el padre. ¿Cuántos empleados tenés?
-¡Ninguno, pa!
Los modelos organizativos ya no son pirámides rígidas: son redes que se arman y se desarman alrededor de objetivos.
El valor no está en cuántos, sino en cómo.
Y, si jugás bien, en cómo hacés más con menos y lo convertís en valor para vos.
Cuántos más empleados, menos poderoso es un jefe.
Y no, no siempre vas a cobrar más
A veces sí, a veces no. No siempre pasa al mismo tiempo.
Podés duplicar tu alcance o impacto y que tu sueldo siga igual.
Duele, molesta, parece injusto… pero es la dirección en la que vamos.
En las empresas el valor se reconoce con retraso.
Si no lo transformás en algo tangible —habilidades, marca personal, capacidad de negociación—, el mercado, la empresa o tu jefe se lo queda.
Moraleja
No pelees contra la tendencia.
Asegurate de que cuando hagas el trabajo de cuatro, te paguen como si fueras ocho.
¿Pero cómo?
1. Tangibilizar tu impacto
No digas “hago muchas cosas”, mostrá resultados medibles:
“Reduje los tiempos de entrega en un 40 %”
“Manejé un volumen de clientes equivalente a 3 personas”
Documentá antes y después, para que el contraste sea obvio.
Si podés, poné un valor económico a lo que lográs.
Y si tenés gente a cargo, abrí las puertas para que te lo muestren.
Por lo general tu esfuerzo no es visible… mostralo proactivamente junto a tus resultados.
2. Controlar la narrativa
No esperes a la evaluación anual: contá tus logros en tiempo real a tu jefe, equipo o clientes.
Usá lenguaje que vincule tu trabajo con los objetivos de negocio:
“Esto nos ahorró X pesos”
“Esto aumentó la facturación en X%”
Para jefes: con un equipo alineado podés armar tu propia narrativa consolidando los logros individuales.
Si no contás tu historia, alguien más la va a contar… y no te va a convenir.
3. Construir marca personal interna y externa
Interna: que en tu empresa te vean como el/la referente en tu área.
Externa: presencia en LinkedIn, conferencias, artículos, casos de éxito.
Esto te da poder de negociación, porque te posiciona como alguien difícil de reemplazar.
Un jefe cortoplacista verá esto como riesgo… Pero el que piensa en el largo plazo sabe que le conviene que su gente crezca, sea para adentro o para afuera. Porque también está, el jefe y la empresa, desarrollando su marca todo el tiempo.
4. Negociar desde una posición fuerte
No pidas “aumentos” como si fueran favores: pedí ajustes acordes a tu impacto.
Tené alternativas: si solo dependés de una opción, tu poder de negociación es cero. En otras palabras, nunca dejes de ir a entrevistas de trabajo.
Evaluá si podés diversificar ingresos (consultoría, proyectos propios, side hustle) para no depender de un único pagador.
Quien no tiene opciones tampoco tiene poder de negociación.
¡Qué cómoda sería la vida del jefe y de RRHH si nadie pidiera aumento! Pero qué suerte que pasa y pasará cada vez más, porque fuerza a ser cada vez más eficiente, a aplicar el algoritmo EAT a nivel individual y grupal y nos empuja a más.
Cuantificá → Comunicalo → Construí autoridad → Negociá con opciones.
Así pasás de “hago el trabajo de cuatro” a “me pagan como si fuera ocho”… y si no lo hacen, te vas donde sí lo hagan.
Si hoy hacés el trabajo de cuatro y no lo cobrás… mañana vas a hacer el de ocho.

Te deseo una semana en donde hagas el trabajo de más personas. Y lo cobres.
Reenviale esto a quién lo necesite leer.

PD: como Protagonista de CEO en Camiseta, podés entrar a la publicación en la web y comentarla para que otros (yo incluido) puedan verlo.

