In partnership with

¿Tenés algún tema en el que te gustaría que profundice?

Si es así, dejalo en los comentarios. Te leo.

Login or Subscribe to participate

Hola {{NOMBRE | estimado lector}},

-Gané la lotería con el 32768, dijo un señor en cierto país, hace unas semanas.

Se hizo millonario. 

En la intersección entre apuestas y seguros están los mercados de predicción:

You already have a take on which AI lab ships next.

Claude or Gemini? OpenAI or Anthropic? GPT-7 before year-end or not? If you read tech newsletters, you've already formed opinions on all of it.

Kalshi has real-money markets on which AI model leads benchmarks this week, which lab ships AGI first, when Anthropic releases Mythos, whether OpenAI raises ChatGPT pricing, and which company has the best coding model at year-end. These aren't abstract questions — they're live markets with real money on both sides, moving as labs ship, benchmarks drop, and announcements land.

The edge belongs to whoever actually follows this space. Not the casual observer — the person who reads model cards, tracks evals, and notices when a new release outperforms the field before the mainstream press catches up.

That person has a genuine edge. If that's you, Kalshi lets you act on it.

Hablando de suerte, un lunes a la noche de junio de 1998 estaba jugando al póker con amigos.

-Qué mal estás jugando, Chopu.

Recordar mi apodo de adolescencia siempre me hace sonreír.

-No sé si estoy con mala suerte o solo preocupado, contesté, esperando que me repregunten.

“Luz”, “luz”, “luz”.

-Estoy a las puteadas con Federico, mi jefe. Me controla todo, cree que sabe y me trata como un idiota.

-¿Y por qué no te venís a trabajar con nosotros?, me dijo Andy, al pasar.

-¿A vender bolígrafos y papel de fax?, respondí, un poco irónico. Papel de fax era, en esos tiempos, algo importante.

-Sí, necesitamos un gerente de logística.

-No sé nada de logística.

-Aprendés.

Esa noche de póker perdí USD50. En ese momento, para mí era mucho.

En julio de 1998 ya era el Gerente de Logística de una puntocom recién creada, Officenet.

Aprendí. Primero de logística, después de liderazgo, después de estrategia, después de venture capital.

Recorrí todas las áreas en dos países, vendimos la empresa, blablabla CEO.

Después, CEO en Camiseta.

Cuando ves esta tapa (¡es una foto real!), ¿qué pensás del éxito?

  1. Que realmente hay que romper los huevos

  2. Que hay otro secreto del éxito

Si pensaste en la segunda opción, es verdad.

Pero antes, un minuto de silencio por todos los “Leos” que no llegaron a CEO. Fueron muchos, muchos, y se quedaron en el camino. De hecho seguramente conocí a varios, hasta tal vez les pisé la cabeza al crecer.

Uno no puede recordar todo lo que hizo.

No me gusta mucho el póker. 

Nunca me gustó, siempre fui pésimo.

Imaginemos por un segundo un mundo alternativo en donde yo no iba esa noche de junio de 1998 a jugar.

Era totalmente posible, dado que unos meses después dejé de ir.

Si no hubiera ido, ¿Hubiera crecido como crecí? ¿Habría compartido tantos años laborales con amigos que me desafiaban a más, corrido riesgos con ellos, aprendido y capitalizado tanto? ¿O hubiera seguido en la pyme en la que estaba, como gerente administrativo, con un jefe odioso?

Algún lector distraído seguramente pensará, “Si no era eso, era otra cosa. Pero seguro la rompías, Leo”...

Como si hubiera estado predestinado.

La verdad, no creo.

Esa noche de póker fue clave.

Igual que el 32768 en la lotería. 

De todos los casos que conozco, siempre ganaron con el 32768. Te súper recomiendo comprarlo.

Somos todos víctimas del sesgo del sobreviviente. 

Me leés a mí que tuve cierto éxito, pero no al que no fue a esa noche de póker, o al que fue y no se quejó, o al que se quejó y se abrazó a lo que tenía.

Escuchamos del que se hizo millonario con el 32768, pero no a los otros 99.998 que no ganaron nada.

¿Hay algo que te hubiera gustado que te digan a los 21 años?

Login or Subscribe to participate

Leemos la revista Forbes y vemos el recorrido de alguien a quien admiramos… Para aprender.

Pero los éxitos pasados no garantizan éxitos futuros.

De hecho, los caminos que otros recorrieron son eso… Caminos que otros recorrieron.

Hacer lo mismo que ellos no solo no es garantía de éxito… ¡Muchas veces es garantía de fracaso!

“¡Pero Leo! Si no me conviene imitar a los exitosos, ¿me vas a decir que imite a los fracasados? ¡Al final es todo azar!”

Me encanta que siempre haya un “Pero Leo”, es como una validación de que estoy siendo al menos un poco disruptivo.

Hay mucho más de azar en la vida de lo que nos gusta aceptar.

Estamos acostumbrados a buscar patrones… “Si Leo consiguió lo que consiguió siendo zurdo, debería probar de escribir con la izquierda”. 

“Si me invitan a jugar al póker voy sin dudas”.

Esa búsqueda de patrones nos da comodidad, nos hace sentir seguros… Y esa búsqueda de la seguridad nos hace, al final, fracasar.

Porque la clave del éxito, al menos la del mío, es exponerme a situaciones en donde puedo ganar.

Es ir a jugar al póker, y abrirme.

Es desarrollar mis redes de contacto antes de necesitarlas.

Es ayudar a otros sin pedir nada a cambio.

Es contar lo que hago, con la esperanza de que despierte a alguien a cambiar - o a desafiarme a mí con una propuesta.

Es incomodarme escarbando en mi cabeza 30 artículos en 30 días para entender cuán poderoso soy, mostrarme más y construir en público.

Nuestra aversión al riesgo es la clave de nuestros fracasos.

¿Cuál es el costo de cualquier cosa de esa lista? En algunas (30 ideas en 30 días) el esfuerzo. En otras, casi nada.

¿Cuál es el beneficio potencial?

En vez de esperar la apuesta genial, actuemos mucho - porque somos pésimos estimando el beneficio y el riesgo.

¿A quién estoy criticando? Al “emprendedor que no emprende”, al “buscador de trabajo que no busca”, a quienes están en la seguridad de su realidad actual quejándose y afirmando, jurando que van a cambiar, que se están preparando, sin darse cuenta de que no hacer nada es apostar 100% a lo que hay hoy.

¿Qué podrían hacer? partir eso en mil y empezar hoy a emprender poquito, de bajo riesgo, ir a entrevistas todos los días, moverse, actuar.

Reducir el riesgo de ganar o perder todo y convertirlo en una certeza estadística.

El que espera las condiciones perfectas para cambiar no está jugando a lo seguro: está apostando todo a una sola carta.

¿Fui a jugar al póker para ganar una carrera? No. Sin dudas. Fui a compartir con amigos.

Y desde entonces me senté en miles de “mesas de póker”; la mayoría no dio resultado. ¿Por eso voy a dejar de sentarme en las mesas? 

“Chopu, hacemos un póker, ¿venís?”

¿A cuántas mesas de póker te sentaste esta semana? 

Que te hagas un lindo día,

PD: la tapa de la revista Forbes no era real, pero la foto sí (para un medio competidor, casualmente).

Login or Subscribe to participate

Reply

Avatar

or to participate

Keep Reading