¿Despediste a un empleado alguna vez? ¿Fuiste despedido?
Hola {{NOMBRE}},
El trabajo de Gabriela estaba en un nivel, como mucho, aceptable.
Cumplía con lo visible -horarios, tiempo en la silla mirando la pantalla, respuestas a emails- pero siempre dejaba la sensación de que le faltaba un poco.
El resto del equipo era, y lo digo con orgullo, un equipo de alto rendimiento.
Pero Gabriela… No.
Algo evidente para todos, menos para ella…
Al principio, se lo dije con claridad y respeto, en distintas instancias, a veces formales y otras informales.
Sin embargo, nunca vi un cambio que durara más de cinco minutos.
"Sí, sí, Leo, entiendo", me decía.
Y no cambiaba.
"La tengo que echar ¡ayer!", me decía a mí mismo.
Pero un Leo empático que llevo dentro tenía esperanza de que mejore.
O un Leo demasiado orgulloso no quería aceptar el fracaso.
Cuando un jefe echa a alguien, es un fracaso del jefe, aunque ninguno lo admita.
Eventualmente, la cambié de sector.
Fast forward casi un año: nada mejoró y la despedí.
Me odió.
Se enojó, me dijo que era injusto, que necesitaba el trabajo, y muchas otras cosas.
Todavía inexperto, me sentía confundido: me sabía generoso por todo lo que la había cuidado, posponiendo despedirla por más de dos años. Pero ella estaba insultándome.
Se enojó tanto que nunca más conversamos.
Así aprendí algo importante:
Nadie es agradecido porque no lo eches.
El problema tiene nombre: percepciones.

Esta imagen es para mandarle a tu jefe cuando no están de acuerdo en algo.
Las percepciones que tiene el jefe y el empleado sobre el rendimiento del segundo suelen ser muy distintas.
Parte del trabajo del jefe es alinear esas percepciones: preguntar para entender, compartir para que el otro entienda.
La culpa es de…
Pero supongamos que el jefe no lo hace bien, no alinea esas percepciones.
¿Quién paga las consecuencias?
En orden de impacto negativo:
El empleado, que se queda sin trabajo
El jefe, con un fracaso no aceptado más
La empresa, en menor medida

Entonces, aunque alinear percepciones sea responsabilidad del jefe… si quien paga las consecuencias es el empleado, ¿a quién le conviene resolver el problema?
No importa de quién es la culpa. A quien sufre las consecuencias le conviene actuar.
Poll QP Justicia o felicidad
Justicia sería exigir que el jefe haga lo que tiene que hacer. Pero si no lo hace -o lo hace mal- el empleado pierde igual.
Tenemos que dejar de discutir el "debería ser" y enfocarnos en el "hacer".
Volvamos al lado del jefe.
Mantener a alguien que no funciona no es un acto de bondad sino una crueldad disfrazada.
Cuando no echas a tiempo, estás privando a esa persona de encontrar un lugar donde pueda dar valor, crecer, o hasta brillar. Estás desperdiciando su tiempo y el tuyo. Y le estás mandando un mensaje tóxico al resto del equipo: que el rendimiento no importa.
Los buenos empleados lo notan. Se frustran. Algunos se van, otros bajan el rendimiento. Todo empieza con tu incapacidad de tomar decisiones difíciles.
Y hay algo más: el lugar que liberás no se llena automáticamente con una persona nueva. Antes de contratar, ese hueco vacío, esa silla y cubículo, representan una oportunidad: el momento perfecto para aplicar el algoritmo EAT -Eliminar, Automatizar, Tercerizar.
Muchos roles que "necesitamos cubrir" en realidad no necesitan una persona: necesitan una decisión.
Postergar un despido no es generosidad. Es egoísmo. Estás poniendo tu comodidad emocional de corto plazo por encima del bienestar de esa persona, de tu equipo y de tu empresa.
Así como nos arrepentimos mucho más por las cosas que no hacemos…
Nos arrepentimos mucho más por no despedir que por hacerlo.
Cerdo Capitalista
Cuando finalmente cambié el enfoque, el equipo lo notó. Menos drama, más ejecución. Y sí, algunos siguieron odiándome cuando los eché, pero al menos no perdí meses tratando de que funcionaran.
Y creo que ese odio fue menor.
La rotación rápida es un músculo. Al principio incomoda. Con el tiempo te das cuenta de que es la opción más honesta para todos.
"¡Pero Leo, despedir es de malvado, de cerdo capitalista!", me gritan en los pasillos.
Como no soy tan malo, para evitar despedir tomo decisiones de contratación muuuucho más lento.
Despidamos más rápido, contratemos más lento.
Me gritan más fuerte.
Que te hagas una semana excelente.

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