Hola {{NOMBRE | estimado lector}},
Imaginate que es 2006, el 8 de agosto.
Sos una estrella de la TV.
Tu programa es el más visto del país.
Ganás millones.
Tenés fama.
Poder.
Viene alguien y te dice… “en 20 años, los canales de televisión existirán pero serán irrelevantes; ningún programa tendrá ni el 10% del éxito del tuyo; la gente elegirá qué mirar cuando se le cante, sin un director de programación que lo decida. La publicidad se convertirá en algo tan increíble que hasta los partidos de fútbol tendrán carteles con anuncios personalizados.”.
Imaginate que viene alguien y te muestra un Roku, una especie de Apple TV o Google ChromeCast… Pero que además hace publicidad sobre publicidad para hacerte publicidad, como hace Jennifer Aniston (dale click):
How Jennifer Aniston’s LolaVie brand grew sales 40% with CTV ads
For its first CTV campaign, Jennifer Aniston’s DTC haircare brand LolaVie had a few non-negotiables. The campaign had to be simple. It had to demonstrate measurable impact. And it had to be full-funnel.
LolaVie used Roku Ads Manager to test and optimize creatives — reaching millions of potential customers at all stages of their purchase journeys. Roku Ads Manager helped the brand convey LolaVie’s playful voice while helping drive omnichannel sales across both ecommerce and retail touchpoints.
The campaign included an Action Ad overlay that let viewers shop directly from their TVs by clicking OK on their Roku remote. This guided them to the website to buy LolaVie products.
Discover how Roku Ads Manager helped LolaVie drive big sales and customer growth with self-serve TV ads.
The DTC beauty category is crowded. To break through, Jennifer Aniston’s brand LolaVie, worked with Roku Ads Manager to easily set up, test, and optimize CTV ad creatives. The campaign helped drive a big lift in sales and customer growth, helping LolaVie break through in the crowded beauty category.
Hace 20 años, no importa lo brillante o despierto que hayas sido, estarías tan enfocado en tu trabajo, en tu día a día, en tu horizonte de corto plazo, que ni siquiera habrías escuchado eso.
Los cambios que vivimos estos 20 años en los medios son mucho más fuertes que los que se vivieron en los 60 años anteriores, desde el nacimiento de la TV.
Podríamos decir que se está acelerando, ¿no?
Entonces, tiene sentido pensar que, al menos en ese rubro, en 10 años va a cambiar todo como cambió en los últimos 20 años.
O que eso va a pasar en cualquier rubro que tenga algún contacto con la tecnología.
Y que, además, si alguien nos lo dice, estaremos tan metidos en el día a día que no lo escucharemos.
Hoy es 8 de agosto de 2026, pero también es el 8 de agosto de 2006 de un futuro sobre el que no pensamos suficiente.
Es algo que no me deja dormir: ¿cómo será el mundo en 5 años? ¿Qué cosas no estoy escuchando hoy que podrían ser clave para mi futuro?
Si no ocupa espacio en tu cabeza, confieso que un poco te envidio.
Al menos en el corto plazo.
¿Vale la pena escribir cuando una IA lo hará mejor que uno?
Mega discusiones en LinkedIn sobre si algo lo hizo la IA o no, sin darse cuenta de que la IA, mientras la criticamos, sigue avanzando.
Pronto no habrá forma de diferenciar algo hecho por IA de algo hecho por un humano.
Como esos platos de porcelana que compramos hace unos meses en Amazon, que vienen con una etiqueta que dicen, “Las imperfecciones son hechas a propósito para que parezca artesanal”.
Creo que más que la forma la clave es el fondo.
¿Cuál es nuestro valor? ¿Qué damos por lo que nos pagarán?
Yo, estoy buscándolo 24/7.
Para mí es clave que respondas esta pregunta que sigue.
Luego, contame qué te preocupa, cómo te ayudo, de qué querés saber más:
Buen finde,




