Hoy son 8 años de que lanzaba la campaña de crowdfunding de Soy Solo, mi primer best-seller. Si fuiste parte dejame un comentario en Instagram :-)
La Frustración de Diciembre
Diciembre. Fin de año. Una extraña mezcla de frustración y tristeza, resultado de pensar que nuestro futuro laboral no cambiará mucho el año que viene. Mirás para atrás y pensás en todas esas promesas que te hiciste en enero. "Este año SÍ iba a… (completá la frase)". Pero no pasó. Otra vez.
¿Te suena familiar? Es un sentimiento universal. Nos ponemos metas enormes para el corto plazo, no las cumplimos y nos damos con un látigo. Nos sentimos fracasados. Y esa sensación nos paraliza.
Pero el problema no sos vos. El problema es la forma en que te ponés objetivos.
Hay una verdad que me costó años entender, y es esta:
Somos mucho más potentes de lo que creemos a largo plazo, pero la frustración de no cumplir lo que creemos poder hacer (pero no) a corto plazo nos evita verlo.
Repetilo. Somos increíblemente capaces de cambiar nuestra vida en 3, 5 o 10 años. Pero somos malísimos para predecir lo que podemos hacer en 3, 5 o 10 meses. Y esa miopía nos condena a un ciclo de frustración anual.
El Último Flan de Osvaldo
Te cuento una historia. La de Osvaldo. Siete años en el mismo puesto. Todos los martes, en el comedor de la empresa, negociaba, con quien compartiera la mesa, su merluza a la romana por el flan con dulce de leche. La misma rutina, siempre.
Un martes, dijo: "Éste es mi último flan".
Lo iban a echar. Reemplazaban todo el call center por un bot. Osvaldo se aferraba a su empleo como si fuera un salvavidas y, al perderlo, de repente se dio cuenta de que ya no lo necesitaba, de que le hacía daño, de que no lo valoraban.
El problema es que se dio cuenta tarde. Cuando lo echaron, quiso comprarse el bajo que soñaba desde la adolescencia, pero sus dedos ya no respondían. Era tarde para ser una estrella de rock.
La historia de Osvaldo es la de miles. La de esperar a que el mundo decida por nosotros. La de no tener un plan. La de vivir en el corto plazo hasta que el largo plazo te pasa por encima.
La solución: dejar de pensar en 1 año y empezar a pensar en 3 (o más)
Para romper el ciclo de frustración, tenés que cambiar el horizonte. Olvidate de los objetivos a un año. Son una trampa. Empezá a pensar en un Plan Trianual.
¿Por qué 3 años? Porque es el plazo perfecto. Es lo suficientemente largo para lograr cambios profundos, pero lo suficientemente corto para no sentir que es una fantasía lejana. En 3 años, podés cambiar de carrera, aprender una habilidad que te duplique el sueldo, o empezar ese proyecto que siempre quisiste.
Mi método del Plan Trianual se basa en 3 preguntas simples pero poderosas:
1. ¿Qué espero del mundo para dentro de tres años?
El mundo no es estático. La IA, el trabajo remoto, la economía… todo cambia. No podés planear tu futuro en un mundo que ya no existe. Tenés que anticipar las tendencias.
No sigas la moda de la "cervecería artesanal" cuando todos ya la están abriendo; para ese momento, la decisión la tomaron dos años antes. Pensá qué viene después.
2. ¿Qué rol quiero tener en ese mundo?
Una vez que imaginás ese futuro, ¿dónde querés estar vos? No pienses en un puesto, pensá en un rol. ¿Querés ser el que resuelve un problema específico? ¿El que lidera un tipo de equipo? ¿El experto en una nueva tecnología? Sé específico.
3. ¿Qué tengo que hacer HOY para ocupar ese rol?
Acá es donde la magia sucede. El plan a largo plazo te da una claridad brutal sobre lo que tenés que hacer en el corto plazo. Ya no son "objetivos de año nuevo" aleatorios. Son pasos deliberados hacia un futuro que vos elegiste. Cada acción tiene un propósito.
El ejercicio de Stanford que te abre la cabeza: Los 3 futuros

Ok, ¿pero cómo imaginar ese futuro? A veces estamos tan metidos en la rutina que no podemos ver las opciones. Para eso, te recomiendo un ejercicio de la Universidad de Stanford llamado "Odyssey Plan" o el Plan de los 3 Futuros.
La idea es simple: diseñá tres versiones de tu vida para los próximos 3 a 5 años.
Futuro 1: Tu vida actual, mejorada
Seguís en tu camino actual, pero optimizado. ¿Qué pasaría si todo sale bien? Ascensos, aumentos, proyectos exitosos.
Futuro 2: El plan B
¿Qué harías si tu camino actual desaparece mañana? (Como le pasó a Osvaldo). ¿Qué otra carrera, industria o proyecto te interesa? Es tu plan de contingencia.
Futuro 3: La vida loca
¿Qué harías si el dinero y la opinión de los demás no fueran un problema? Si tuvieras libertad total, ¿a qué te dedicarías? Dejá volar la imaginación.
Este ejercicio no es para elegir uno de los tres. Es para darte cuenta de que siempre hay opciones. Te fuerza a ver que tu futuro no es una línea recta, sino un abanico de posibilidades. Y muchas veces, descubrís que elementos de tu "vida loca" los podés empezar a incorporar a tu vida actual.
La brújula para no perderte: Dinero, Desarrollo y Diversión

Una vez que tenés tu Plan Trianual y exploraste tus futuros, necesitás una brújula. Algo que te diga si vas por buen camino. Para eso, uso el modelo de las 3D.
Cada decisión importante, cada objetivo que te ponés, pasalo por este filtro:
Dimensión | Pregunta Clave | Para qué sirve |
💰 Dinero | ¿Me acerca a mis objetivos financieros? ¿Me permite vivir como quiero? | Validar que el camino es económicamente viable |
📈 Desarrollo | ¿Estoy aprendiendo? ¿Estoy creciendo como profesional y persona? | Asegurar que no te estancás |
🎉 Diversión | ¿Disfruto el proceso? ¿Me entusiasma levantarme a la mañana? | Garantizar que es sostenible en el tiempo |
No siempre vas a tener las tres al máximo, pero esta brújula te ayuda a validar si el camino que elegiste te va a dar lo que realmente querés, y a medir tu progreso. Si una de las patas flojea por mucho tiempo, es una señal de alerta para recalcular.
Tu primer paso (para hacer mañana)
El capítulo F.U.E.R.A. de Soy solo te puede ayudar para esta parte_
Si leíste hasta acá, es porque la frustración de fin de año te resuena. Entonces, hacé esto hoy mismo.
El ejercicio de 1 hora que cambia todo:
Agendá 1 hora con vos mismo. Sin interrupciones. Apagá el celular.
Abrí un documento en blanco. Puede ser papel y lápiz, o una nota en tu computadora.
Respondé las 3 preguntas del Plan Trianual. No te presiones. Solo escribí lo primero que se te venga a la cabeza:
¿Qué espero del mundo en 3 años?
¿Qué rol quiero tener en ese mundo?
¿Qué tengo que hacer HOY para ocupar ese rol?
Hacé el ejercicio de los 3 Futuros. Describí brevemente cada uno:
Futuro 1: Tu vida actual mejorada
Futuro 2: Tu plan B
Futuro 3: Tu vida sin límites
Mirá lo que escribiste. ¿Qué te sorprende? ¿Qué te entusiasma? ¿Qué patrón ves?
Ese es tu punto de partida. Ese documento es el primer paso para dejar de ser Osvaldo y empezar a ser el arquitecto de tu propio futuro.
Dejá de ponerte metas que te frustran.
Empezá a construir un futuro que te entusiasme.
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