Qué preferís, ¿procrastinar o posponer?
Hola {{NOMBRE | pequeño saltamontes}},
“Debería hablar con mi jefe para mejorar mis condiciones”, me dijo Eduardo hace unos meses, con ese tono tan especial que implica que, sin dudas, no lo hará.
Hoy voy a proponerte una solución para tu problema de Procrastinación, como el de Eduardo.
Antes quería compartir que esta semana comenzó el workshop “Empezá tu plan a 3 años HOY”, con un récord de inscriptos y una primera sesión que nos gustó mucho.
¡Está pintando muy bien!

El grupo, súper concentrado, trabajando
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Volvamos a Eduardo, quien tenía pendiente hablar con su jefe.
Como todos sabemos, no lo hará.
¿Lo sabemos todos, realmente?
Yo creo que sí.
Decimos que sí a cosas que sabemos que no haremos, simplemente por no pensarlas bien.
“Pero Leo, entonces Eduardo es mentiroso (sabía que no lo haría) o medio zapallo (no lo sabía, pero lo sabía)”…
O, simplemente, no diferenció el “me gustaría” del “haré”.
El problema de este proceso en el que decimos que haremos algo, sabiendo (un poco) que no y cuando llega el momento no lo hacemos (la procrastinación), es que nos desgasta.
Nos quita energía.
Nos cansa.

Exacto, como dijo Yoda, “hacelo o no lo hagas, pero no trates”.
El Éxito
Una definición que uso para el éxito es cuando la realidad supera a las expectativas…

Aplicada a Eduardo, la realidad es “no lo voy a hacer”… Y las expectativas, “sí conversaré con mi jefe”.
Por lo tanto, la realidad es menor, así que el cociente entre ambos da menos que uno.
Es un FRACASO.
Pero no uno de esos fracasos que nos sirven para aprender, como los de 👕 Vencé tu Miedo a Fracasar.
Comprometernos a algo que no haremos es el peor de los fracasos: uno inútil.
Mi propuesta, y la de Yoda, es simple.
EDUARDO, ¡NO HABLES CON TU JEFE!
Estimado lector, no hagas eso que tendrías que hacer. No te propongas ni intentes hacerlo. No cambies.
No es tan terrible.
Estamos bien así, ¿no?
Quedémonos así.
Sí, ya sé, puede tener más sentido cambiar, dado que todo lo demás cambia.

Pero no cambiar tal vez no sea tan terrible.
Entonces, para vencer la procrastinación hay una solución muy fácil:
No querer cambiar y, por lo tanto, ni proponértelo.
Estoy hablando muy en serio, palabra de CEO.
Porque todo el tiempo creemos que tenemos que hacer cosas por distintos motivos…
Sea estudiar esa carrera, sea independizarte, sea hablar con tu jefe, sea lo que sea.
No tenés que hacer nada que no quieras.
Sí, ya sé, tal vez no es lo que esperabas leer aquí.
“Yo vengo a CEO en Camiseta a cambiar”…
Te pregunto, ¿cambiaste algo?
Porque si no cambiaste nada… Venís acá a decir que querés cambiar.
Te imagino en un asado del domingo, “Sí, claro que me gusta crecer, soy suscriptor de CEO en Camiseta”… Volviendo el lunes a tu rutina eterna.
¿Te enoja y querés desuscribirte?
Perfecto, hacelo abajo de todo.
Si te enojás estoy feliz. No sos un zombie. Es solo cuestión de tiempo para que cambies.
Volvamos a la procrastinación…
El desafío es convertirnos en protagonistas.
Es decir, en lugar de “el mes que viene lo hago”, una promesa más cierta, “en tres semanas decido cuándo”.
Sí, ya sé, implica muchas veces posponer.
Pero tenemos tiempo, al fin y al cabo la vida es cada vez más larga.
O, como dijimos en el curso esta semana…
Es mejor un plan a tres años que 1095 planes de un día.
Posponer versus Procrastinar
Procrastinar es algo que nos pasa. Le decimos a algo “SÍ, pero NO”. Es en donde somos “víctimas”, cedemos el control.
Posponer, en cambio, es tomar la iniciativa. Es decirle a algo “NO” hoy, pero “SÍ” mañana.
Por eso el primero nos genera estrés y frustración.
Mientras que posponer es de protagonista.
De líder.
De CEO.
Que te hagas una excelente semana,

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