Hola {{NOMBRE | estimado lector}},
¿Apostarías en tu contra?
Nunca lo había pensado así, pero tuvimos suerte.
Vendíamos papel de fax y otros productos en extinción. Mientras sus fabricantes (nuestros proveedores) se fundían abrazados a stocks que ya nunca venderían, nosotros íbamos a los clientes a ver qué otra cosa podíamos ofrecerles.
Sillas, café, té y mate, computadoras, productos de limpieza y hasta aceite y vinagre aparecieron en nuestro catálogo.
Estábamos cubriéndonos por si lo que hacíamos ya no servía.
En realidad, estábamos aprovechando que teníamos tiempo, sabiendo que lo que hacíamos ya no serviría.
¡Miedo!
Miedo, hace ya dos o tres años tratamos de generar miedo con la IA… “¡Esto cambia todo!”...
Pero no damos muchos pasos concretos, excepto aprender IA.
Gracias a este mix en el que me estoy convirtiendo, como autor tanto de “Sé tu propio CEO” como de “FINANZAS. Lo que no te enseñaron en la escuela”, estoy viendo algo muy claro.
Algo que no entiendo cómo se me escapó.
Algo de lo que pocos hablan…
¡Fuego!
Los humanos tenemos un sesgo, el de aversión al riesgo. Es fácil de demostrar.
Qué preferís, ¿un trabajo que te paga USD300 cada mes u otro que paga un valor al azar entre 0 y USD999?
Los lectores de CEO en Camiseta tal vez son un poco diferentes, pero el humano promedio encontrará una excusa para elegir la opción conservadora, aunque valga muchísimo menos que la otra.
Preferimos pájaro en mano que cien volando. Y a la pregunta de qué vino primero, si el dicho o el sesgo, te la dejo para pensar.
Este sesgo, una especie de miedo innato a perder, nos mantuvo vivos, nos permitió llegar hasta aquí. Es mucho más fuerte que nuestras ganas de ganar, y nos deja paralizados.
También le da vida a las miles de compañías de seguros que, por una cuota mensual, te garantizan un pago en caso de que se dé ese terrible evento. Sea un incendio, granizo, u otra cosa indeseable.
¿Son las aseguradoras buenitas? No, de hecho cuando hay poca competencia ganan muy bien.
Ganan monetizando nuestro sesgo.
Su ganancia está incluida en la “prima”, esa suscripción que les pagamos. Y la pagamos con gusto, con tal de que sea problema de ellos.
¿Qué tiene que ver esto conmigo?
Excelente pregunta, pequeño saltamontes.
