Si supieras que vivírás 100 años sanos, ¿qué harías con el trabajo que tenés hoy?
Hola {{NOMBRE}},
Imaginate que hay vida en Mercurio, el planeta más cercano al Sol.
“No hay atmósfera, no hay presión, es imposible”, me dicen.
Entiendo, pero imaginate que la vida se adaptó: sus cuerpos no son compactos como los nuestros. Son estructuras difusas de partículas minerales que se mantienen organizadas mediante interacciones electromagnéticas.
Digo, imaginate ser uno de ellos, mirar a la Tierra y decir… “Hay atmósfera y presión, ahí no puede vivir nadie che”.
Imaginate que por eso, por ser estructuras difusas, la Humanidad tardó tanto en detectarlos… casi transparentes, absorben algo de luz y se mueven como nubes pero tienen lentos cambios en su composición química. Esa fue la clave.
Estos seres tampoco respiran. Hacen fotosíntesis para obtener energía.
“La temperatura va de -180°C a 430°C, no se puede vivir en Mercurio”, me dicen, después de consultar chatgpt.
Pero la vida no negocia - prueba y resuelve. Es como el agua buscando una rajadura en un techo viejo, abriendo camino para convertirse en su destino de gotera. Si la temperatura de Mercurio es tan amplia, lo más probable es que haya lugares y momentos en donde se sienta cada una de las temperaturas intermedias. Estos seres vivos, estas estructuras difusas, están felices con 40°C.
“¡Ese lugar es el crepúsculo, la zona entre el día y la noche!”...
Exacto, son seres crepusculares. Caminan constantemente a la par que Mercurio rota, para evitar el sol pleno, pero sin llegar a la frígida noche. Es un poco más complicado, en realidad: por la relación entre la rotación sobre su eje y alrededor del Sol, en algunas zonas el Sol puede salir, detenerse, retroceder parcialmente y volver a avanzar.
Pero los mercurianos lo saben, evolucionaron con eso. Caminan a distintas velocidades, hacen distintos recorridos, pero hay un patrón que se repite: los más jóvenes están más cerca del ecuador. A medida que envejecen, se hacen más lentos y sabios, y se alejan del ecuador, hacia zonas más tranquilas, donde hay que moverse menos. Pero nunca paran.
Sus cuerpos, casi intangibles en vida, flotan en los polos, a donde llegaron y quedaron.
En Mercurio, la edad no se mide en años.
Se mide en latitud.
Gracias por confiar en mí, pronto todo cobrará sentido.
Ahora retrocedamos a un sábado cualquiera del año 1995. Tenés 17 años y estás en donde todos: Blockbuster, eligiendo la película para la noche.
Había salido Arma Mortal XXIV y, aunque en la vidriera decía, “¡tenemos 20 copias!”, no quedaba ninguna.
Te llevaste “Locademia de CEOs”, una película ignota, pero disponible.
Empezás a ver la película y un personaje con cara de loco dice, como si estuviera en otro Blockbuster… “en 20 años esto no existirá. Todas las películas se transmitirán por cables, que todavía no existen. No habrá problemas de disponibilidad, de hecho se estrenarán películas en todo el planeta subtituladas y dobladas el mismo día. Exacto, ¡el mismo día! Es como si cien millones de personas fuéramos a Blockbuster a sacar el mismo DVD, ¡y pudiéramos hacerlo!”
Yo sé que no te parece ridículo, que una parte tuya dice, “era obvio”. Pero todos tenemos visión perfecta hacia atrás - el problema es que para adelante nos cuesta mucho soñar, imaginar, divagar.
De hecho si logramos empezar con ese divague, tendremos una vocecita que nos dirá ridículos… Y otra que afirmará que “para qué hacerlo si te vas a equivocar”.
Pero supongamos que pudiste pensar eso en 1995.
Y que pudiste imaginar, hoy, a los habitantes de Mercurio.
Muy bien, felicitaciones.
Ahora, el desafío:
