Qué preferís, ¿ser muy inteligente pero que no te vaya bien o ser medio medio pero que te vaya genial?
Hola {{NOMBRE | estimado lector}},
“Te falta liderazgo, Leo”, me dijo Andrés en el año 2001.
Una daga en mi orgulloso corazón.
“Tenés que ser más como Fernando”, agregó, retorciendo esa daga.
En el momento solo reforzó el odio que tenía con Fernando, visceral, creciente desde el primer día..
Imaginate…
“Tenés que ser como tu enemigo”, me dijo.
Fue un punto de inflexión en mi carrera.
Lo que aprendí después no se enseña en ningún libro.
Antes de seguir, quiero agradecer a todos los Protagonistas por una reunión que fue, para mí, espectacular.

Algunas de las preguntas que respondí, sin filtro:
¿Conviene aguantar o irse del trabajo?
¿Cómo construir confianza con un jefe que no confía en vos?
¿Cómo validar una idea de negocio cuando todavía no tenés audiencia?
Si querés verla (quedó grabada), participar en la próxima o simplemente leer este artículo completo, te invito a unirte a Protagonistas.
Volviendo a aquél puñal, una vez que paré la hemorragia (insultos en mi cabeza), decidí actuar. Cambiar.
A veces el freno no sos vos — es el entorno, y sobre todo el jefe. En junio sale mi nuevo libro Cómo RAJAR a tu jefe: no para echarlo, sino para volverte tan bueno que ya no lo necesitás. Lista de espera: comorajaratujefe.com.
Me consideraba muy inteligente… En la escuela y universidad me iba súper bien sin esfuerzo… Siempre se maravillaban de las relaciones, las ideas con las que venía.
En el trabajo también.
“Mirá qué interesante” era una frase que repetía tanto que terminó siendo capítulo de mi libro “Soy Solo”.
Seguro vos también te autopercibís más inteligente que la media.
Pensás en tus actos, en sus consecuencias, y en las consecuencias de sus consecuencias.
A veces la vida es un ajedrez, en donde las piezas no se mueven. Solo se piensan.
Y eso me pasaba a mí, vivía en mi cabeza.
El mismo Andy del puñal fue al secundario conmigo.
Una vez me dijo, “Conseguir el teléfono de una chica es una cuestión de horas de vuelo. Cuánto más lo intentes, más lo lográs. No importa si te lo da o no…”.
Intentar más no hace que algo sea más probable, pero sí más posible.
De alguna manera, en la fórmula:
T = P x C% (en donde T es la cantidad de teléfonos que obtenés, P la cantidad de personas con la que conversás y C% la tasa de personas que te dan el teléfono)
Él maximizaba “T”, y yo quería optimizar “C%”.
O, en otras palabras, minimizar “P - T”, fracasos…
Minimizar fracasos nos lleva a la inacción.
De adolescente no actué.
Preferí aferrarme a la idea de que era tan inteligente que le encontraría la vuelta…
En mi cabeza.
Lo mismo me pasó después en el trabajo.
Era jefe, pero no lideraba.
Estudiaba, analizaba, hacía dinero para la empresa.
Pero no invitaba a nadie a hacer cosas, no desafiaba a otros, no inspiraba a cambiar.
Me faltaban dos patas del éxito… Y no soy el único.

“Pero Leo, soy inteligente. ¿Eso no cuenta para ser exitoso?”, me preguntan...
Claro que no.
Aunque la inteligencia valga cada vez más, a millones de personas brillantes no les alcanza para ser exitosos.
Si no hacés nada, pensar no es suficiente.
Estamos para cambiar realidades.
Si nadie lo ve, tampoco. Hay que ejecutar, correr riesgos, hacer. Y mostrar lo que uno hace.
Quien gana es el que lleva las ideas a la acción, y muestra los resultados, para tener más atención en el futuro cuando… Lleve las ideas a la acción, mostrando los resultados.

No fue suerte
Me encantó este tuit:
“¿Cómo nos volvimos tan pobres, mamá?”
“Tu papá gastó más tiempo acumulando conocimiento que actuando en base a él.”Nadie te dice esto en la escuela.
Algunos nacen sabiéndolo, otros lo aprendemos tarde:
Siempre tenemos que estar vendiéndonos; el éxito depende de cuánto nos mostremos.
Si solo esperás que otros te reconozcan como por arte de magia, no va a suceder. Vendete, porque nadie lo hará por vos.
Exacto, esto explica por qué a Fernando le fue mejor que a mí en ese momento, tal vez también por qué ascendieron a ese chupamedias… Y nos permite entender que…
Tenemos que vendernos porque nadie lo hará por nosotros.
La gente inteligente suele esperar a que aparezcan oportunidades. La gente con “suerte” sueña 50 oportunidades, crea 20, las muestra y elige un par. Después, tuvieron suerte…

La inteligencia ES el problema
A los inteligentes nos gusta pensar, analizar.
Sí, también hacerlo demasiado, soñar con futuros posibles, sentir ansiedad.
Esa es nuestra zona de confort. Chan.
Ese sillón tan atractivo en donde Homero se echa a tomar cerveza está dentro de nuestra cabeza.
El rendimiento extra que nos puede dar es marginalmente cero, porque ya pensamos muchísimo.
El desafío, si pensamos demasiado, invertir en Hacer y Mostrar.
Claro que si somos conejitos de la pradera (demasiado H) tenemos que pensar y mostrar más, ¿no?
ÉXITO = P x H x M
Yo sé lo que estás pensando y me parece BRI-LLAN-TE.
Somos como una empresa.
El CEO piensa, define la estrategia.
Hay un equipo que hace (operaciones, manufactura, servicios, logística, incluso administración).
Y otro que vende (marketing, ventas, comunicación institucional, PR).
Por suerte, el CEO ya lo tenemos dentro (asume que ya leíste “Sé tu propio CEO”). Pero… ¿están nuestros equipos preparados para hacer y mostrar?
¿O levantamos las banderas del “miedo” y la “vergüenza” para escondernos?
Cambiando de tema, o no… hoy domingo, Lovable es gratis. Están haciendo una competencia entre LLMs, y podés aprovechar para crear algo en lovable.dev
Aproveché e hice este sitio.
Seguro que se te ocurre cómo mostrar una idea con un … ¡website!
En el vivo de Protagonistas del viernes comenté que estoy usando Manus: con este link nos regalan unos créditos.
Esta semana, si tu zona de confort es Pensar… Hacé y Mostrá. Si es Hacer, Pensá y Mostrá. Y si es Mostrar… ¿qué hacés acá?
Contame en la semana,

PD: como Protagonista de CEO en Camiseta, podés entrar a la publicación en la web y comentarla para que otros (yo incluido) puedan verlo.
